CARLOS PAGES: 55 AÑOS REMATANDO

La Asociación Nacional de rematadores premió a Carlos Pagés Pineda por su trayectoria con el martillo.

“No sólo significa un gran orgullo y emoción, sino que compromete también por los que siguen el trillo”, aseguró Carlos Pagés al ser reconocido por sus 55 años como rematador.

El principal de escritorio Pagés Mañay Negocios Rurales recordó que empezó como martillero a los 14 años. Eran épocas que se podía rematar bajo la bandera de otro martillero. “En aquella época no existía ningún tipo de estudio, eran 5 años de estar en planilla trabajando con algún colega, en este caso era mi padre, y bajo la bandera de él empecé el trabajo”.

Según Pagés, esta realidad que hoy exige estudiar para tener un título de rematador es muy buena. “Es algo que impusimos con otros colegas para jerarquizar la tarea. La idea es que haya que prepararse, estar al tanto de las facultades y responsabilidades a las cuales uno accede al tener un martillo en la mano”.

Volviendo a sus 14 años, recordó que en ese momento se dio cuenta, porque al mismo tiempo estaba estudiando, que era lo que realmente quería hacer. “Descubrí, en forma inmediata, que era lo que me pedía mi cuerpo, mi mente”. Los comienzos fueron con diferentes cosas: rematando muebles y útiles. “Al poco tiempo inauguramos un local de ferias muy cerca de Carmelo y ya la inclinación hacia la venta de ganados y maquinaria, se transformó en el derrotero a seguir, en el punto de mira alto que siempre tuve y mantengo hasta el día de hoy”.

Según Pagés, “está bueno cuando uno descubre qué es lo que quiere desde el vamos, pero creo más que importante los que realizan el estudio, obtienen su título, empiezan despacio y van descubriendo de a poco que es una carrera que los atrapa. Por tanto, es tan importante el que nace, como el que se hace”.
Al momento del reconocimiento, dijo que “a esta altura de mi vida, sólo tengo agradecimientos para la cantidad enorme de clientes y amigos que he sabido hacer en este más de medio siglo y estar en la cresta de la ola que es lo más difícil”. Porque, mencionó, “si es difícil llegar, mantenerse en los negocios en general es más difícil”.

En esos logros destacó su local Rural de Dolores “que se transformó en el lugar por excelencia para la venta de maquinaria agrícola, forestal, vial, todo tipo de herramientas y ganado”, mencionando que “todo lo que entra a nuestro predio de Dolores se vende”. Para Pagés “es sencillo decirlo, no lograrlo, pero, gracias a clientes de todo el país y muchos que han venido de afuera a invertir a Uruguay: argentinos, alemanes, holandeses, estadounidenses, lo hemos concretado.

Proyección.
Al proyectar lo que sigue, el martillero dijo que “le ponemos todo el cariño y las ganas y seguirá así porque quienes me siguen son iguales”. Destacó la presencia de su hijo, Juan Carlos, “que hace las cosas con esmero, prolijidad, mucha sapiencia y dedicación; me acompaña en todos los remates desde hace muchos años”. Aseguró que “hablamos el mismo idioma, ha sabido llevar adelante el escritorio en Dolores, sacándome un poco la presión y el peso de encima de no tener que estar en todos lados al mismo tiempo. Es el que arma tanto los remates de maquinaria como los ganaderos”.

Por lo tanto, dijo que “comparto mi alegría de este reconocimiento y de estar en buenas condiciones físicas y las ganas de seguir trabajando, no sólo con toda la familia, sino especialmente con mis clientes y amigos que gracias a Dios he sabido hacer y mantener durante tantos años, 55, o sea: medio siglo más un quinquenio…”.

Y agregó: “que los colegas, a través de la ANRCTI, hayan tenido la deferencia de otorgarme ese homenaje por estos 55 años, también es una enorme felicidad”.

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